El Barcelona ha sorprendido a todos sus seguidores con una operación relámpago que nadie esperaba en las oficinas del club. La entidad azulgrana ha decidido acelerar los tiempos para cerrar la incorporación de un nuevo guardameta que refuerce la plantilla de Flick. Se trata de Dominik Livakovic, cuya llegada ya es un hecho tras alcanzarse un acuerdo definitivo con el Fenerbahce a cambio de dos millones de euros ⚽.
La cúpula directiva ha cerrado esta maniobra con la intención de asegurar el futuro bajo palos, aunque la integración inmediata del jugador no está garantizada. A pesar de que el futbolista ya se encuentra en la ciudad condal esperando el anuncio oficial, su rol dentro de la disciplina culé sigue siendo una incógnita absoluta. Todo apunta a que el club valora seriamente una cesión para este curso, dejando la puerta abierta a que sea el suplente de Joan García a partir de la próxima temporada.
Un aterrizaje rodeado de dudas y misterios
A su llegada al aeropuerto de El Prat, el cancerbero croata fue interceptado por numerosos medios de comunicación que buscaban respuestas sobre su extraño estatus en el equipo. Ante la insistencia de la prensa, el jugador se mostró reservado y cauteloso sobre su futuro inmediato. "Veremos", respondió escuetamente al ser consultado sobre si vestirá la elástica azulgrana durante la presente campaña, aunque no dudó en expresar que se siente "muy feliz" por haber firmado con el club catalán ✈️.
Este fichaje supone el regreso del guardameta al fútbol español, una liga que conoce bien pero en la que dejó una huella bastante cuestionable. Su anterior etapa en el Girona pasó de puntillas y estuvo marcada por una polémica notable que todavía es recordada por los aficionados. El jugador no llegó a debutar con el equipo gerundense, convirtiendo su estancia en una experiencia frustrante para todas las partes involucradas en aquel proyecto deportivo.
La sombra de su pasado en el Girona
El comportamiento del portero durante su estancia en el conjunto catalán fue duramente criticado por Míchel, quien no dudó en exponer la falta de compromiso del futbolista. El técnico explicó en su momento que existía una desconexión total entre los intereses del club y los objetivos personales del jugador. "Livakovic tiene una línea de tiempo diferente a la del equipo, ya que necesita jugar para disputar el Mundial, no por el Girona. Me lo dijo y es sincero", confesó el entrenador en declaraciones que dieron la vuelta a España 🧤.
La situación alcanzó tintes surrealistas cuando el arquero se negó a saltar al terreno de juego incluso cuando el titular, Gazzaniga, padecía fiebre. La exigencia de Livakovic de ser titular indiscutible para asegurar su puesto con la selección de Croacia provocó que abandonara la entidad en el mercado invernal rumbo al Dinamo de Zagreb. Ahora, el Barcelona le ofrece un contrato de cuatro temporadas hasta 2030, aunque la presencia de Szczesny como segundo guardameta de Flick complica su continuidad inmediata en el equipo este año.
Datos clave
- El Barcelona ha pagado dos millones de euros al Fenerbahce por el fichaje.
- El contrato firmado vincula al jugador con el club azulgrana hasta el año 2030.
- El portero ya tuvo un paso polémico por el fútbol español al militar en el Girona sin llegar a debutar.




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